Gestión de egos en equipos (consejos de actor)

¿Alguna vez has trabajado con alguien cuyo ego te destrozó? Bueno, yo sí. Me presento, soy Coté Soler, CEO de BeLiquid. Aunque empecé como ingeniero informático, después me reconvertí a actor, más tarde a productor y finalmente a empresario en el mundo de la cultura. Un auténtico jaleo.

Y fue en la etapa de producción, donde realmente aprendí lo que una mala gestión del ego puede hacerle a un equipo.

Ahora te cuento todo, pero mientras tanto, te adelanto que en este artículo vas a encontrar un montón de consejos para gestionar el ego en equipos de forma efectiva. Y lo haremos desde la óptica BeLiquid: aplicando técnicas del mundo del show business a la gente de las empresas.

Preparado, listo… subimos el telón.

Mi experiencia con una mala gestión de egos en equipos

Como te comentaba, en una de mis primeras producciones, tuve que lidiar con un actor muy famoso, alguien cuyo talento nadie cuestionaba, pero cuyo ego era una auténtica bomba de relojería.

Cada reunión con él era una batalla de poder, y cualquier pequeño desacuerdo se convertía en un drama monumental. Al final, no solo me desgastó a mí, sino que desestabilizó a todo el equipo.

A raíz de esa experiencia, me di cuenta de que si no aprendía a manejar egos como el suyo, no sobreviviría en esta industria. Así que me puse a estudiar, a investigar y a observar. Quería entender qué es lo que hace que algunos egos funcionen bien, ayudando a impulsar proyectos, mientras que otros pueden destrozar equipos enteros.

Del escenario a la sala de juntas de una oficina

Ahora viene un plot twist. Y es que, junto a dos compañeros de profesión que seguro que conoces, Antonio Resines y Tamzin Townsend, decidimos montar una consultora de soft skills para empresas.

Con una premisa: ¿Podemos conseguir que las formaciones corporativas sean tan divertidas que la gente tenga ganas de ir como si fuera un espectáculo? ¿Y podemos lograr que apliquen lo aprendido en su vida y en su trabajo?

Y así, fundamos BeLiquid, de la que hoy soy CEO y en la que volcamos todos nuestros aprendizajes al mundo corporativo. Sí, también sobre cómo gestionar egos en equipos de trabajo.

Porque en las oficinas, saber gestionar los egos no es solo útil, es esencial. Los managers que saben reconocer cuándo un ego está descentrado pueden evitar que una sola persona, con sus inseguridades o necesidades de reconocimiento, arruine el trabajo de todo un equipo.

Pero antes de saber gestionar egos, lo primero es saber qué es realmente el ego.

El ego cuando trabajamos en equipo

El ego, en términos sencillos, es esa voz interna que te dice quién eres y cómo debes actuar. Es la imagen que tienes de ti mismo, lo que crees que vales y cómo interpretas lo que te pasa. Es como un filtro que toma todas tus experiencias y construye una narrativa sobre ti: “Soy bueno en esto”, “Soy capaz”, o “Debo ser perfecto para que me respeten”.

¿Para qué nos sirve el ego?

El ego nos da un sentido de identidad, nos ayuda a saber quiénes somos y cómo encajamos en el grupo o dentro de un proyecto. Nos protege cuando nos sentimos inseguros o atacados y nos impulsa a mejorar, dándonos confianza para perseguir nuestras metas y aprender de los errores.

Otra función del ego es ayudarnos a establecer límites, marcando cuándo debemos defender nuestros valores o derechos. Está directamente relacionado con nuestra autoestima: un ego centrado nos da una autoimagen realista y positiva. Además, el ego guía nuestras relaciones, ayudándonos a decidir cuándo liderar, cuándo ceder y cómo queremos ser vistos por los demás.

¿El ego es bueno o malo en nuestro rol profesional?

El ego, por sí mismo, no es ni bueno ni malo. Si lo vemos como esa “voz en off” que tenemos en la cabeza, es simplemente una parte natural de nosotros. Lo importante es escuchar lo que esa voz nos dice. Según lo que diga, podemos tener un ego centrado o un ego descentrado.

  • Un ego centrado nos da la confianza para avanzar, sin necesidad de demostrar nada a nadie. Esa voz interna nos empuja a mejorar, a aceptar críticas constructivas y a mantener la calma bajo presión.
  • Un ego descentrado siempre está a la defensiva o se siente inseguro. Puede decirte que necesitas ser perfecto, que los demás te están juzgando, o que siempre debes tener la razón. Aquí el ego reacciona por la necesidad de proteger una imagen de ti que no se sostiene frente a la realidad.

 

 

La clave está en saber gestionar el ego

Gestionar el ego no significa eliminarlo, sino mantenerlo centrado. Cuando esa voz interna está equilibrada, nos permite crecer y colaborar sin sentirnos amenazados.

El problema surge cuando esa voz interna no está equilibrada. La voz te dice una cosa y la realidad de fuera parece decirte otra, lo que da inicio a una lucha entre la voz y la realidad. Para gestionar el ego y colocarlo bien, hay bastantes cosas que podemos hacer a nivel personal.

Una de las que mejor funcionan es reescribir el guion. La voz de tu cabeza tiene un guion que repite una y otra vez. Hay que escuchar ese guion y tratar de reescribirlo, y para ello ayuda mucho entender la mentalidad fija y la de crecimiento.

Pero esto es otro asunto. Hoy no hablamos de equilibrar tu ego, sino de cómo gestionar los egos en equipos de trabajo. Es fundamental saber que tener en nuestro equipo a personas con un ego bien centrado está genial, pero tener a nuestro lado personas con mucho ego mal centrado puede tumbar un equipo entero.

Cómo gestionar un gran ego en tu equipo?

Cuando decimos “tiene mucho ego”, solemos pensar en una persona altiva, orgullosa, prepotente, agresiva, que no escucha y que siempre cree tener la razón. Pero esta no es la única forma en que se manifiesta el ego. Esa es solo una cara visible y, a veces, la más fácil de notar.

Sin embargo, no todos reaccionan igual. Para gestionar el ego de los equipos, es clave entender cómo funciona el ego en cada persona. Porque, aunque todos tenemos un ego, no todos lo expresamos de la misma forma.

¿Por qué se descentra el ego?

Volvamos a lo que ya dijimos: hay un ego centrado que nos ayuda a crecer y a colaborar, y un ego descentrado, que es el que causa problemas. Entonces, ¿por qué se descentra el ego? Yo diría que, básicamente, el ego se descentra cuando se siente atacado. Pero, ¿por qué nos sentimos atacados? Pues ahí está la clave: cada persona se siente atacada por razones muy diferentes.

 

 

Ejemplos de mala gestión de egos en un equipo

Desde la óptica de los perfiles DISC, estas son algunas frases que pueden descentrar a un determinado tipo de ego y lo que podría responder ese ego descentrado.

Ejemplo 1 Ego: Perfil Directivo (D)

  • Frase con la que se siente atacado: “No creo que debas tomar esa decisión tú solo.”
  • Respuesta: “Si me esperara a que los demás hagan algo, esta empresa se hunde. Ya está decidido.”

Ejemplo 2 Ego: Perfil Influyente (I)

  • Frase con la que se siente atacado: “No creo que esta idea vaya a funcionar como lo estás planteando.”
  • Respuesta: “Eso es porque no entiendes la visión. Si lo hacemos como yo digo, va a ser espectacular, como siempre.”

Ejemplo 3 Ego: Perfil Estable (S)

  • Frase con la que se siente atacado: “Hay que cambiar la forma en que estamos haciendo esto, no podemos seguir igual.”
  • Respuesta: “¿Cambiarlo? No entiendo por qué hay que cambiar lo que funciona. Hacerlo a tu manera solo va a empeorar las cosas.”

Ejemplo 4 Ego: Perfil Consciente (C)

  • Frase con la que se siente atacado: “Solo hazlo rápido, no es necesario que sea tan perfecto.”
  • Respuesta: “Esto se puede hacer bien o hacer la chapuza que queréis vosotros. Elegid.”

En todos estos casos, el ego se siente atacado. Hay algo externo que choca con lo que dice la voz interna, y cuando eso ocurre, la persona reacciona poniéndose a la defensiva. Y esa defensa puede tomar muchas formas: algunos se callan, otros atacan, otros desaparecen… Lo importante es entender que, normalmente, el ego se descentra porque se siente amenazado.

Así que, gestionar los egos de tu equipo es realmente gestionar personas que se sienten amenazadas. Y lo que la mayoría siente en el fondo es miedo. Miedo a no ser suficiente, a perder reconocimiento, a fallar… En definitiva, gestionar egos descentrados es gestionar el miedo de las personas. Y nuestro trabajo, como líderes o compañeros, será encontrar la manera de calmar ese miedo.

Herramientas para gestionar el ego a nivel personal

Para trabajar el ego, es fundamental la autoconciencia y la introspección para identificar sus patrones, como la necesidad de aprobación o la creencia de ser superior. Se recomienda desarrollar la humildad, la gratitud y la empatía, cuestionando la propia autoimagen y el miedo a los errores. Prácticas como la meditación, el humor o la búsqueda de ayuda profesional pueden ser útiles para reequilibrar el ego y centrarlo en nuestro crecimiento personal, en lugar de permitir que controle nuestras reacciones.

1. Desarrolla la autoconciencia y la introspección

  • Observa tus reacciones: Presta atención a las situaciones que te incomodan o provocan reacciones egoicas para identificar tus patrones.
  • Identifica tus miedos: Detrás de muchas manifestaciones del ego se esconden miedos e inseguridades. Reconocerlos es el primer paso para sanarlos.
  • Cuestiona tu autoimagen: La autoimagen puede ser una representación distorsionada de ti mismo. Analízala críticamente para entender tu verdadera identidad.

2. Fomenta la humildad y la gratitud

  • Acepta que no siempre tienes la razón: Reconoce que tu perspectiva es solo una de muchas y que los demás también tienen su propia verdad.
  • Desarrolla la gratitud: Agradece las experiencias y a las personas que te rodean. Esto reduce el resentimiento y la negatividad.
  • Reconoce la igualdad de todos: Comprende que nadie es mejor ni peor que nadie.

3. Integra la empatía y la aceptación

  • Practica la aceptación de los demás: No juzgues ni critiques a los demás; en su lugar, acércate a ellos con una mirada de amor y aceptación.
  • Sé compasivo contigo mismo: Acepta tus errores y tu humanidad. Un ego sano implica ser amable y no juzgarse a uno mismo.
  • Conecta con tu ser espiritual: Identifícate más con tu esencia espiritual que con tus logros o acciones, encontrando tu verdadero valor en tu ser interior.

4. Utiliza herramientas prácticas

  • Usa el humor: Reírte de ti mismo y tomar las situaciones con ligereza te ayuda a desidentificarte de tu ego.
  • Crea anclas internas: Toca tu hombro u otra parte del cuerpo como un recordatorio físico para pausar y moderar las reacciones impulsivas del ego.
  • Busca apoyo profesional: Si el ego está muy arraigado, la ayuda de un profesional puede ser útil para desatar capas y máscaras que te impiden conectar con tu verdadero yo.

5. Enfócate en el crecimiento y los objetivos

  • Enfócate en el presente y futuro: En lugar de vivir en el pasado, enfócate en tus sueños, objetivos y en cómo puedes mejorar y crecer.
  • Acepta los errores como oportunidades: Considera los fracasos como parte natural del aprendizaje y crecimiento.

En BeLiquid te enseñamos a gestionar los egos de tu equipo

Para profundizar en cómo gestionar ese miedo y mantener el ego centrado, nos harían falta algunas horas. Exactamente, ocho. La duración de nuestros Workshops sobre gestión de equipos, donde hablamos de establecer tu estatus, cómo tratar a los demás, saber leer el perfil de tu equipo y muchas más cosas.

Si te interesa el tema, contacta con nosotros y te contamos qué podemos enseñar los actores sobre gestión de egos en tu equipo de trabajo.

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